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EL LIDERAZGO FEMENINO QUE ABRE CAMINO EN LA RESTAURANTERÍA

Fuente: Vivian Marcovich, Socia y Directora de Grupo Sinestesia y Secretaria Técnica de la AMR | Publicado: Marzo 13, 2026
EL LIDERAZGO FEMENINO QUE ABRE CAMINO EN LA RESTAURANTERÍA

A lo largo de más de veinte años en la industria restaurantera he aprendido que el liderazgo va mucho más allá de dirigir un equipo o tomar decisiones operativas. Liderar significa adaptarse, levantarse frente a los retos y entender que el crecimiento siempre viene acompañado de cambio.

 Mi camino ha estado ligado a Grupo Sinestesia desde sus primeras etapas como socia y directora, un proyecto que con el tiempo se ha convertido en una familia de conceptos como El Japonez, Nonna, Almamía, EFE Siete, La Buena Tierra, Mongo, El Ocho, YUMO, Yumi Yumi y Vegan On, entre otros. He tenido el privilegio de participar como socia y directora en su desarrollo, viendo cómo cada proyecto nace, crece y se transforma. 

Uno de los proyectos que más ha marcado mi historia es El Japonez. Desde sus inicios tuve la oportunidad de liderarlo y verlo evolucionar con los años. Hoy cuenta con siete sucursales y se ha consolidado como uno de los conceptos más sólidos del grupo. Pero más allá del crecimiento del negocio, lo verdaderamente valioso ha sido ver crecer a las personas que forman parte de él.

La industria restaurantera es apasionante, pero también profundamente exigente. Es una industria de ritmo acelerado, de horarios largos, de decisiones constantes. Cada día representa un nuevo desafío: coordinar equipos, resolver problemas en tiempo real y mantener siempre la calidad y la experiencia que ofrecemos a nuestros clientes.

Y en medio de todo eso, ser mujer en esta industria también ha significado abrir camino. Durante muchos años ha sido un sector dominado principalmente por hombres, y en más de una ocasión sentí que tenía que demostrar el doble de mi capacidad y experiencia para que mi voz fuera escuchada o mi liderazgo reconocido.

Con el tiempo entendí algo muy importante: el liderazgo no se impone, se construye todos los días. Se construye con trabajo, con consistencia, con respeto hacia los equipos y con la capacidad de tomar decisiones incluso en los momentos de mayor presión.

También descubrí que el liderazgo femenino aporta algo profundamente valioso. Las mujeres tenemos una enorme capacidad para escuchar, para conectar, para construir equipos donde las personas se sienten parte de algo más grande. Y cuando un equipo se siente valorado, cuidado y motivado, es capaz de lograr cosas extraordinarias.

Una de las mayores satisfacciones de mi carrera ha sido precisamente ver crecer a las personas. Poder formar, capacitar y acompañar a colaboradores que comienzan en una posición y, con el tiempo, se convierten en líderes dentro de la organización. Para mí, esa es una de las verdaderas definiciones del éxito: crear oportunidades para que otros también puedan crecer. 

Pero mi historia no se define únicamente por mi carrera profesional. Hay otro rol que ha sido igual de importante en mi vida: mi familia. Soy mamá de siete hijos y abuela de veintidós nietos. Una familia extraordinaria que me ha enseñado, todos los días, el valor del tiempo, la organización, la paciencia y el amor.

Encontrar equilibrio entre la vida profesional y la personal no siempre ha sido sencillo, pero también ha sido parte de mi aprendizaje como mujer y como líder. Porque cuando existe pasión por lo que haces, encuentras la manera de construir ese balance sin pretextos.

Hoy, después de más de dos décadas en esta industria, sigo sintiendo la misma emoción por aprender, por crecer y por enfrentar nuevos retos. Y si algo tengo claro es que todavía hay mucho camino por abrir para las mujeres en todos los sectores.

Por eso creo profundamente en el poder de nuestro liderazgo. Un liderazgo que no busca competir, sino construir. Que no busca imponerse, sino inspirar. Que no busca hacerlo sola, sino abrir espacio para que muchas más mujeres puedan avanzar.

Si algo me ha enseñado este camino es que cada reto nos fortalece, cada obstáculo nos prepara y cada paso que damos abre camino para quienes vienen detrás.

Y ese, para mí, es uno de los mayores propósitos del liderazgo: no sólo llegar, sino ayudar a que muchas más también puedan hacerlo.


Por Vivian Marcovich, Socia y Directora de Grupo Sinestesia y Secretaria Técnica de la AMR