EL TEQUILA VIVE UN NUEVO MOMENTO
Fuente: José Luis León, Licorería Limantour | Publicado: Marzo 06, 2026
Hablar de tequila en México nunca ha sido una novedad. Es, por mucho, el destilado más consumido en el país y uno de los símbolos más reconocibles de nuestra cultura. Durante décadas ha estado presente en celebraciones, cantinas, restaurantes y bares, muchas veces asociado a momentos festivos o a un consumo rápido. Sin embargo, en los últimos años algo interesante ha comenzado a suceder: dentro de un universo enorme de marcas y estilos, empieza a tomar fuerza una conversación distinta sobre cómo beber tequila.
Más que descubrir el tequila, lo que estamos viendo es una manera diferente de apreciarlo. En medio de un mercado amplio y diverso, comienzan a destacar propuestas que buscan expresar con mayor claridad el carácter del agave y del proceso de destilación. Productores que cuidan los tiempos de maduración del agave, las fermentaciones y las destilaciones, están encontrando un público que busca algo más que una etiqueta conocida: busca identidad en la copa.
Uno de los cambios más visibles está en la graduación alcohólica. Cada vez más proyectos —muchos de ellos relativamente nuevos— están apostando por embotellar tequilas con una graduación ligeramente mayor a la que tradicionalmente vemos en el mercado. No se trata de hacer tequilas “más fuertes”, sino de permitir que el destilado conserve mayor estructura, textura y profundidad aromática.
Cuando el alcohol se maneja con intención, funciona como un vehículo que transporta mejor los aromas y sabores del agave. El resultado son tequilas más complejos y expresivos, donde aparecen con mayor claridad notas herbales, minerales o ligeramente dulces que hablan del origen del agave y del trabajo del productor. En esta conversación suelen aparecer nombres como Cascahuin o Fortaleza, marcas que han ayudado a demostrar que el tequila también puede ser un destilado profundamente gastronómico.
Este tipo de expresiones está encontrando cada vez más espacio en bares y restaurantes. En lugar de limitarse al clásico shot o a la margarita, el tequila comienza a ocupar un lugar más amplio dentro de la experiencia gastronómica: servido solo, en coctelería que respeta el destilado o incluso como parte de maridajes.
Más que una moda pasajera, lo que estamos viendo es un pequeño ajuste en la forma en la que se presenta y se entiende el tequila. Un destilado que siempre ha estado ahí, pero que hoy empieza a mostrarse con una cara más compleja, más expresiva y, sobre todo, más cercana a su origen.
Licorería Limantour
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