ENTRE PLATOS Y PENAS: LA REALIDAD DE LAS MUJERES RESTAURANTERAS
Fuente: Marina González, Directora de Expansión y Franquicias Maison Kayser | Publicado: Marzo 13, 2026
Este 8 de marzo quiero recordar a qué nos enfrentamos las mujeres en esta industria que tanto amamos y las acciones que como miembros, directores, dueños, colaboradores y comensales podríamos implementar para fomentar un cambio duradero y real.
En general, las mujeres somos más vulnerables al acoso sexual[1], tenemos una mayor probabilidad de enfrentarnos a riesgos físicos al salir tarde (el transporte nocturno incrementa la sensación, y la realidad, de peligro). Nuestros uniformes con frecuencia son diseñados pensando más en estética que en seguridad, comodidad o practicidad y en ocasiones son intencionalmente reveladores, esto para atraer clientela u obtener mayores ventas.
En pleno 2026 persisten desigualdades claras: según El Economista[2], en 2025 se reportó que en nuestro país a pesar de que la fuerza laboral de los cocineros está compuesta en su mayoría por mujeres (56.8% versus 43.2% de hombres), la disparidad salarial es contundente: las mujeres percibimos casi mil pesos menos en el mismo puesto que nuestra contraparte masculina. Aunado a eso, la población femenina tiende a no ser considerada para puestos gerenciales o de dirección. Una de las razones es que continúan los prejucios sobre el género femenino, es común descartar a candidatas porque “querrán formar familias” o “dejarán de trabajar en cuanto contraigan matriomonio”. La discriminación por embarazo sigue siendo una de las causas más comunes de despido o de trato diferenciado[3].
Además, la falta de artículos básicos en los espacios de trabajo —toallitas, tampones o facilidades mínimas para la higiene menstrual— es una negligencia que añade incomodidad y estigma a nuestro trabajo.
Aunque trabajemos jornadas completas, muchas mujeres cargamos además con la mayor parte del trabajo doméstico y del cuidado de hijos o padres: esa doble jornada afecta nuestro descanso, oportunidades de crecimiento y salud[4]. En conjunto, estos factores reducen la seguridad, la igualdad de condiciones y la capacidad de las mujeres para avanzar en la industria.
¿Qué necesitamos hoy de la industria restaurantera?
- Protocolos claros y divulgados contra el acoso, con canales seguros y confidenciales para denunciar.
- Políticas de prevención y atención a la violencia y al acoso.
- Igualdad salarial y criterios objetivos para promociones y puestos de dirección.
- Protección contra el despido por embarazo y políticas de licencia y reincorporación reales.
- Uniformes diseñados para seguridad y comodidad.
- Suministros básicos de higiene disponibles en baños y botiquines.
- Flexibilidad real y apoyos para la corresponsabilidad en el hogar: horarios razonables y cultura organizacional que no penalice el cuidado de familiares e hijos.
Cambiar la cultura requiere decisión y acciones concretas. Empecemos por reconocer, escuchar y cuidar a uno de nuestros pilares de la industria, nuestras mujeres.
[1] https://www.gob.mx/issste/articulos/hostigamiento-sexual-y-el-acoso-sexual-una-mirada-institucional
[2] https://www.eleconomista.com.mx/bistronomie/dia-internacional-chef-radiografia-fuerza-laboral-cocineros-mexico-20251020-782615.html#:~:text=4:00%20min-,Día%20internacional%20del%20chef:%20Radiografía%20de%20la%20fuerza%20laboral%20de,ocupación%20se%20sitúa%20en%2054.3%25.&text=En%20un%20momento%20definido%20por,a%20la%20cocina%20en%20México?&text=De%20acuerdo%20con%20los%20datos,desafío%20estructural%20mayúsculo:%20la%20informalidad.
[3] https://copred.cdmx.gob.mx/comunicacion/nota/despido-por-embarazo-una-realidad-latente-para-las-mujeres-en-la-ciudad-de-mexico



